Decreto 4161 del gobierno de facto, Boletín Oficial del 9 de marzo de 1956.

“(...) El presidente provisional de la Nación Argentina, en ejercicio del Poder Legislativo, decreta con fuerza de ley:

Artículo 1°

Queda prohibida en todo el territorio de la Nación:

a) La utilización, con fines de afirmación ideológica peronista, efectuada públicamente, o propaganda peronista, por cualquier persona, ya se trate de individuos aislados o grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos políticos, sociedades, personas jurídicas públicas o privadas de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas artículos y obras artísticas, que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del peronismo.

Se considerará especialmente violatoria de esta disposición la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto el de sus parientes, las expresiones "peronismo", "peronista", "justicialismo" "justicialista", "tercera posición", la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales "Marcha de los Muchachos Peronista" y "Evita Capitana" o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos.(...)

Artículo 3°

El que infrinja el presente decreto-ley será penado:

a) Con prisión de treinta días a seis años y multa de m$n 500 a m$n 1.000.000; [un periódico costaba 40 centavos] 

b) Además, con inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena para desempeñarse como funcionario público o dirigente político o gremial (...)."

El «juego imposible» según Guillermo O'Donnell

 El investigador argentino Guillermo O'Donnell analizó el período 1955- l966 como un juego en el que los jugadores (los partidos políticos) compiten para formar alianzas ganadoras y para obtener el máximo de votos, con el propósito de ganar un premio (las elecciones), bajo ciertas reglas a las cuales deben ajustar su comportamiento. El árbitro del juego (las Fuerzas Armadas) era el encargado de hacer cumplir las reglas. Éstas eran: 

• No se permite a los peronistas ganar elecciones importantes. 

• Si por alguna razón los peronistas ganan una elección importante, no se les permitirá ocupar los cargos.

 • Los partidos en el gobierno deben impedir que los peronistas ganen elecciones; si no lo hacen serán derrocados.

 • Los peronistas pueden votar en blanco o por los partidos caracterizados como aceptables por el árbitro. 

• Los partidos no pueden cambiar las reglas. Si tratan de hacerlo, serán derrocados o se volverán partidos inaceptables. 

Para O'Donnell, si el participante más numeroso (peronista) era el ganador prohibido, era lógico suponer que los otros partidos intentaran tener su apoyo para ganar las elecciones. Para lograrlo, deberían prometer a los peronistas la modificación de la regla que prohíbe su victoria en elecciones. Sin embargo, según las reglas vigentes, el pago no podía ser satisfecho. Por consiguiente, el juego enfrenta a los partidos con un dilema irresoluble. Por un lado, para ganar deben hacer promesas a los peronistas que no podrán cumplir, ya que en caso de hacerlo perderían el premio ganado. Por el otro, si ganan con el apoyo peronista pero no cumplen con la promesa preelectoral, se enfrentan con los peronistas, lo que les resta posibilidades de ganar en la próxima elección."

Prohibición del peronismo

“Los militares tomaron la decisión de prescindir políticamente del pueblo peronista a través de la prohibición del peronismo y controlaron de cerca los gobiernos civiles que asumieron en los años siguientes para evitar cualquier intento de acuerdo y apertura que significara la legalización de la actividad política del peronismo”.

 Extraído de Historia: la Argentina del siglo XX, M. E. Alonso y E.C. Vazquez, Editorial Aique.

La "resistencia" peronista


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